Manifiesto Precario
dominio

La arquitectura transcurre entre dominios.
Inexorablemente pone límites, traza márgenes a las cosas.
Cada obra de arquitectura construida es un pliegue más del laberinto global.
Su tópico es el laberinto, pone distancias en lo cercano.
Crea mundos, realidades autocontenidas y autoreferenciadas.
Los edificios son materia que en algún momento fue fantasía para transformarse en proyecto y deformarse en edificio.
Las construcciones conectan y deslindan mundos… muestran facetas inexorablemente parciales.
La arquitectura contemporánea se anamorfiza por la tensión de los dominios: LO PUBLICO, LO PRIVADO, LO OCULTO, LO EXIBIDO, LO NATURAL, LO ARTIFICIAL, LO URBANO, LO RURAL.
espacio

La arquitectura es espacio.
El espacio y la tectónica son la materia prima por excelencia de la arquitectura producida en economías frágiles.
Mutan en el tiempo las estéticas que sobre ellas se imprimen… las cualidades espaciales tozudamente perduran.
Se trata de un sentido primitivo y trascendente de la arquitectura.
Como enseña George Perec “El problema no es inventar el espacio… pero sí interrogarlo o simplemente leerlo; porque lo que llamamos cotidianeidad no es evidencia sino opacidad: una forma de anestesia”
El espacio es arquitectura.
estética

La arquitectura es un acto estético.
La contemporaneidad en arquitectura está signada por la búsqueda y legitimación de poéticas, dentro y fuera de su territorio… en lo culto y lo otro… lo externo a su dominio se torna nuevamente atractivo.
La poética en arquitectura plantea una territorialidad mucho más vasta que la de la forma, trasciende la morfología, la tipología… está ligada a un tiempo y a una cierta decodificación.
La estética no existe independientemente de la subjetividad que la intercepta, es visual, táctil, olfativa, sonora… en el fenómeno estético intervienen todos lo sentidos.
La arquitectura contemporánea ensaya, interroga, legitimar, subvierte, relativiza e intensifica poéticas.
ética

Toda actitud humana es portadora de ética.
No hablamos de encargos o clientes buenos o malos, no dividimos en arquitecturas fascistas o socialistas, tampoco en arquitectos de derecha, centro o izquierda.
Hablamos de cual es la motivación y el sentido de nuestra práctica, de la actitud frente a nuestra profesión en tanto actividad a la que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía.
Nos motiva la ética de interactuar con los encargos y los clientes sin prejuicios, aprendiendo lo bueno y lo malo de cada nueva situación.
Es que la ética así entendida no es “la moral”, no es represiva ni castrante, nos interesa lo opuesto… la ética intensa del disfrute en lo real, lo posible… el disfrute de lo tangible y lo mental.
La ética como crítica leal, la de la fidelidad al descubrimiento, la curiosidad y la fascinación.
Nos interesa un arquitecto de ética intensa y consiente. Una ética empática con el otro y abierta al curioseo, una ética culturalmente subversiva, fiel al deseo de ampliar los límites de la arquitectura.
Una ética de la acción, que asuma que es más valiosa “la más pequeña de las acciones que la más grande de las intenciones”.
Una ética de hacer, aún en el error… pero sobre todo una ética siempre humilde, dispuesta a corregir el rumbo.
Hablamos de la ética de entender el error como portador de información a asimilar, como un modo más de crecimiento y aprendizaje.
No es la ética jerárquica de los títulos y honores sino tan sólo la de las ideas y la solidez creatividad.
política

La arquitectura es un arte político.
Político en tanto arte acordado, negociado.
Si un proyecto de arquitectura se concreta es porque hubo un acuerdo… un común denominador entre dominios.
Si la política es “el arte de lo posible”; la arquitectura construida hace de lo posible su arte.
Si construir una obra de arquitectura es hacer materia un acuerdo entre partes, la arquitectura imaginada tiene un paralelismo con la utopía política. Claro, como enseña Galeano que “…para caminar, para eso sirve la utopía”
Las pequeñas y grandes decisiones de la arquitectura son actos políticos: el partido, la técnica adoptada, la estética de la obra… todo es producto de un frágil e inestable equilibrio de fuerzas.
El terreno, las leyes urbanas, el presupuesto, el plazo de obras, el dueño, los socios y asesores, la cultura arquitectónica… todo estalla en pulsión, pujan desordenadamente en el proceso de proyecto.
La arquitectura es el “arte político” de poner en relación esas fuerzas con el fin de alterar un estado de las cosas, construir lo que no estaba.
Reivindicamos al arquitecto político.
Sobre todo partidario de la agudeza crítica.
Activo y activista: libre pensador.
La arquitectura es un arte político.
técnica

La arquitectura inevitablemente es técnica.
Aprender técnica es aprender arquitectura…la arquitectura es en un primer estado técnica expresiva, gráfica o verbal para luego devenir en técnica constructiva… cultura material.
El manejo de la técnica libera o limita, investigar en la técnica es intentar ampliar los límites de la arquitectura… es trabajar en el sentido de su liberación.
Trabajar e investigar en la técnica es en este sentido subversivo a lo establecido y legitimado, es trabajar para superar el aburrimiento de lo repetido.
tiempo

La arquitectura es un fenómeno temporal.
Tiene su propio tiempo que interactúa con el nuestro, sus ciclos vitáles son específicos y variables.
Fluye lenta o se desencadena vertiginosa… por momentos su tiempo se detiene, se vuelve monumento y nos trasciende… por momentos su tiempo se acelera y vemos el espectáculo de verla transformarse ante nuestros ojos.
La arquitectura se imagina y se proyecta, algunas veces se construye, se habita y desgasta, se deforma, reforma, recicla y recodifica y por que no se destruye y vuelve a imaginar.
Si es exitosa y vive, entonces la arquitectura ya no es del arquitecto sino de quien la habita y la cambia… es de su tiempo y nos regala el espectáculo de su metamorfosis.
Y entonces lo peor para los arquitectos se vuelve lo mejor para la arquitectura… ya no la controlamos.
La arquitectura es tiempo, interactuamos con ella en instantes: el proyecto, la obra, la reforma, el reciclaje… sus sucesivas mutaciones.
Nos interesa su devenir, su desobediencia al “deber ser” académico y su insoportable debilidad al deseo de sus habitantes… ante el cual invariablemente sucumbe.
La arquitectura es tiempo y eso la vuelve autónoma de la voluntad del arquitecto.
acción

La arquitectura y el urbanismo contemporáneos pueden ser concebidos en términos de la acción.
En la arquitectura se operan con estigmas y eventos.
En las formulaciones urbanísticas se jugarán también con otras acciones activadoras y potenciadoras de la energía vital del propio territorio, de sus distintas áreas y colectivos.
Un urbanismo de acción demanda nuevas miradas e instrumentos a experimentar.
Es la hora de un urbanismo de acción.
Un urbanismo de acción no es mera gestión o la asunción de un esquematismo de las ideas y proyectos crudamente insertos en el territorio.
Se apuesta a la acción con sentido, que asuma los tiempos y las prisas contemporáneas, que calibre las energías de estos países, que se impregne de ideas y de una densidad cultural calificadora.
Bienvenido un urbanismo de acción y una nueva erótica del territorio.
dualidades

Los mundos contemporáneos están signados por sus dualismos socio – territoriales y técnico – productivos. No basta con su aceptación o su posible negación sino que el desafío es la comprensión de sus lógicas y la captación, colonización y construcción de sus nichos para poder operar.
Reconocer e interpretar estos dualismos es relevante. Naturalmente podrán negarse, adjetivarse, no desearse ni soñarse pero existen y su asunción sensata debe ser verosímil.
Estos dualismos desafían los discursos y prácticas cerradas, fáciles e impermeables.
También trascienden dicotomías primarias como lo genérico y lo singular o lo global y lo local.
Ello abre interrogantes: ¿cómo operar en estos mundos dualizados?. ¿Cómo ser efectivo en las transformaciones?. ¿Cómo jugar desde una profesión de la arquitectura que esta mutando?.
En muchos casos cabrá operar por infiltraciones, en otros por intensificaciones de atributos positivos o vitales, o en otros casos se jugará por cambios de escala.
También se experimentará el logro de propuestas eficaces pero incompletas, imperfectas, incluso bastardas.
Así esta el mundo.
libertades

En el Taller Danza se quiere exacerbar y desarrollar en nuevos términos generacionales una preocupación que signo al Taller Sprechmann, que es la práctica de las libertades.
Ello constituye una actitud y un desafío abierto.
Bienvenidas las libertades en la interrogante, en la interpelación de la realidad y en las múltiples trayectorias individuales y colectivas.
Libertades para rebelarse a las formulaciones intelectuales duras, intocables, convalidadas.
Libertades para perseguir y ser perseguido por la contemporaneidad, para dejarse seducir por la misma.
Libertades para transitar por nuevos caminos especulativos y proyectuales. Libertades para dudar, para valorar, para cuestionar lo establecido.
En síntesis, libertades para conquistar otras sensibilidades y para compartir riesgos y compromisos fuertes.
nuevas territorialidades

El mundo contemporáneo es el de las nuevas territorialidades.
La Metápolis de Ascher, el Metropolitanismo de Koolhaas, los Espacio – Región de Ohmae, la Telépolis de Echeverría, son algunas de las categorías interpretativas de esta condición contemporánea.
Pero las nuevas territorialidades probablemente se impregnaron primero en los operadores que actuan en las realidades concretas y en la cotidianidad y recién luego en la cultura arquitectónico – urbanística.
La enseñanza y la práctica de la urbanística en Uruguay, como en muchas otras actividades, se enfrenta al desafío de preguntarse, de interpelar, y hasta de exorcizar mitos, tabúes y fobias que atraviesan sus discursos, sus sueños y sus haceres más aceptados.
El desafío es articularse con las nuevas realidades, dejar de sospechar a priori de las mismas, dialogando y operando con ellas.
Ya no pueden seguirse concibiendo planes de ordenamiento territorial ilusorios, que apuestan a presuntos equilibrios urbanos y a otras ideas anquilosadas.
Se invita a interpretar, concebir, soñar y actuar en las nuevas entidades territoriales, complejas, duales y contradictorias de este tiempo presente.
Es tiempo de un urbanismo de acción, de una nueva erótica del territorio.








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