Manifiesto En Viaje
tiempo 2
Dos años de recorrido de una experiencia académica y pedagógica dentro de la Facultad de Arquitectura de Montevideo invitan a repensarnos en viaje.
Siempre es TIEMPO 2, recomienza el juego pero nunca desde el mismo lugar.
actitud
- académica: asumimos que las prácticas docentes sean también ámbitos de investigación en los que ensayar los límites presentes de la disciplina.
- política: reconocemos críticamente las reglas con las que interactuamos, las que no elegimos pero no negamos. Las construcciones culturales, académicas, sociales, políticas y económicas contemporáneas del sur americano son nuestro medio natural… desde él actuamos.
- profesional: entendemos como un estimulante desafío desde nuestra fragilidad económica y cultural, el que a los arquitectos no se nos excluya ligeramente por ineficientes ni nos excluyamos patéticamente por incomprendidos. Trasmitir esa actitud a los estudiantes es una estimulante tarea docente.
Queremos separarnos definitivamente de una actitud de empate en arquitectura.
empatar en arquitectura
Empatar en arquitectura es creer ganar mientras se juega el partido equivocado, en cualquiera de las formas que este se presenta. Es eliminar o ignorar la parte del problema que no nos permite resolverlo con coherencia.
Empatar en arquitectura es resolver un proyecto sobre bases falsas o parciales… y regocijase en resultado. Es inventar reglas arbitrarias y caricaturizar al otro para salir triunfantes de un partido que nunca existió.
Empatar en arquitectura es dirigir unilateralmente la percepción del otro hacia lo que queremos que vea de una obra. Es eliminar la “otredad” de nuestro trabajo.
Empatar en arquitectura es no reconocer al sujeto que la habita. Es creerlo ignorante o torpe y pretender reducirlo a nuestros patrones de comportamiento o a las estéticas académicamente validadas.
Empatar es integrarse irreflexivamente,
…pero también es apartarse reaccionariamente.
Empatar es transar en todo,
…pero también lo es la intransigencia
contra el empate en arquitectura
Desestimemos el empate gris que envuelve nuestra cultura arquitectónica.
Si el resultado no conforma… fuguemos de él.
El empate nos ha adormecido como colectivo. Ha generado nuevas lógicas y equilibrios inmovilizantes. Los actores culturales de la arquitectura se han vuelto, sin conciencia de serlo, celosos guardianes del empate.
Debemos situarnos claramente en una actitud distante del empate autocomplaciente.
Si perdemos que sea jugando…
Y si empatamos que sea sólo por accidente!
… nunca por mezquindad
otro juego, otro lugar
No se trata de ganar o perder… no interesa competir sino simplemente revelarse contra el fatal aburrimiento que implica el empate para la arquitectura.
…ya no esperar pasivamente el “penal” redentor.
… ya no es época de esperar “la obra” individual que como “jugada genial” de un talentoso delantero nos devuelva el deleite de la arquitectura.
Apostemos mejor al placer del juego colectivo y la reinvención de nuestro lugar.
mirar la ciudad a los ojos
Tal cual es.
No como desearíamos que fuera.
Quien nos dio derecho de desearla a nuestro gusto?
….a irritarnos por su imperfección?
la entendemos? lo intentamos al menos?
Quien es tan arrogante como para despreciarla tal cual es? Nuestras ingenuidades no son su culpa…
…nos entiende?
a favor de experimentar en el cuerpo propio
No con la “cola de león”
No con la “cabeza de ratón”
No queremos describir así nuestro lugar en la cultura global… eso sería otro empate.
Ya no es tiempo de especular
… el tiempo 2 es el de experimentar en el cuerpo propio, en nuestra producción arquitectónica y académica, exponiendo al calor de la crítica nuestro pensamiento disciplinar








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